Si el grano no muere… (Encuentro para Jóvenes de +18 años)

Introducción

¿Una experiencia negativa puede servir para algo en la vida? ¡Claro que sí! Tal vez casi todos hemos tenido experiencias negativas.

Nuestra vida es como una semilla: para vivir hay que morir; y morir, a veces, físicamente, como los mártires. Pero a través de esa muerte, hay una vida, una vida para todos. Si yo transformo lo negativo en positivo, soy un triunfador. Pero eso solamente se puede hacer con la gracia de Jesús. Sin embargo,  ¿Estamos dispuestos a transformar en positivo todas las cosas negativas de la vida? Debemos tomar conciencia que somos una iglesia de mártires.

Reflexión

Comencemos por recordar el ejemplo de algunas personas que conocemos. El testimonio de vida de la gente que nos rodea no nos puede dejar impasibles. Pensemos por un momento en personas específicas cuyas actitudes nos han cuestionado o sorprendido en alguna ocasión; recordemos su nombre y apellido, su estilo de vida, sus actitudes y, especialmente, tratemos de pensar porqué todo esto nos impactó en algún momento o porqué el testimonio de dicha persona es tan significativo.

Luego de dar un momento para que cada joven piense en una persona y porqué el testimonio de esa persona es significativo, propiciamos la puesta en común de lo reflexionado por varios de los jóvenes.

El testimonio de nuestros 109 mártires claretianos, al pasarlo por el corazón y la memoria, también puede ayudarnos a contemplar la historia de personas concretas vivida desde la total disponibilidad a Dios y de un radical amor hasta el final, hasta dar la vida, en un mundo que reacciona con fuerza irracional cuando se le descubre su pecado.

Hacer memoria de los mártires del reino de Dios, pues, nos pone en el camino del compromiso con la justicia para los crucificados de la historia, de la misericordia como reacción ante el sufrimiento humano, y la esperanza de ser semillas del reino de Dios, semillas de una nueva humanidad reconciliada consigo misma y con la creación.

En este momento se puede presentar una reseña de los 109 mártires claretianos. Otra opción puede ser presentar el logo y el lema de la beatificación. Esto puede hacerse valiéndose de los materiales y recursos disponibles en la página www.109cmf.org.


Palabra de Dios

Nos disponemos a escuchar la Palabra.

Jn 12,23-28

Jesús dijo:

   —Ha llegado la hora de que el Hijo del Hombre sea glorificado. Les aseguro que, si el grano de trigo caído en tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto. El que se aferra a la vida la pierde, el que desprecia la vida en este mundo la conserva para una vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde yo estoy estará mi servidor; si uno me sirve, lo honrará el Padre.

  Ahora mi espíritu está agitado, y, ¿qué voy a decir? ¿Que mi Padre me libre de este trance? No; que para eso he llegado a este trance. Padre, da gloria a tu Nombre.

   Vino una voz del cielo:

   —Lo he glorificado y de nuevo lo glorificaré.

Antes de compartir la Palabra de Dios y para entrar en un ambiente de contemplación, presentaremos una o varias fotografías/ láminas que ilustren las diversas etapas de germinación de una semilla que ha sido sembrada.

También podemos presente un vídeo de corta duración que muestre el proceso de germinación, como el de una semilla de roble que encontraremos en el siguiente enlace:

Inmediatamente invitamos a los jóvenes a imaginarse que todos somos semillas. De ser posible, todos se vendan los ojos o simplemente cierran los ojos. Con música de fondo, cada persona se imagina que es una semilla que ha sido sembrada y comienza a sufrir el proceso de germinación. Siempre con los ojos cerrados y actuando con todo el cuerpo, cada joven expresa esa transformación.

Después de un par de minutos, volvemos a reunirnos para compartir los sentimientos de las semillas.

Con lo compartido después de esta experiencia, ¿que relación encontramos entre las palabras de Jesús, el testimonio de las personas que nos han impactado y los sentimientos de las semillas?

Podemos compartir parte de la reflexión del Papa Francisco (Catequesis sobre la Esperanza: Audiencia – Ciudad del Vaticano, 28 Jun. 2017) que presenta a los cristianos como hombres y mujeres contracorriente, no por un espíritu polémico, sino por fidelidad a la lógica del Reino de Dios. He aquí parte del texto:

“Cuando, en el Evangelio, Jesús envía a sus discípulos en misión, no los ilusiona con quimeras de fácil suceso; al contrario, les advierte claramente que el anuncio del Reino de Dios implica siempre una oposición […] Los cristianos son pues hombres y mujeres ‘contracorriente’. Es normal: porque el mundo está marcado por el pecado, que se manifiesta en diversas formas de egoísmo y de injusticia, quien sigue a Cristo camina en dirección contraria. No por un espíritu polémico, sino por fidelidad a la lógica del Reino de Dios, que es una lógica de esperanza, y se traduce en el estilo de vida basado en las indicaciones de Jesús.

[…] Esta fidelidad al estilo de Jesús –que es un estilo de esperanza– hasta la muerte, será llamada por los primeros cristianos con un nombre bellísimo: “martirio”, que significa “testimonio”. Habían tantas otras posibilidades, ofrecidas por el vocabulario: se podía llamar heroísmo, abnegación, sacrificio de sí. En cambio, los cristianos de los primeros tiempos los han llamado con un nombre que perfuma de seguidores.

Los mártires no viven para sí, no combaten para afirmar sus propias ideas, y aceptan deber morir sólo por fidelidad al Evangelio. El martirio no es ni siquiera el ideal supremo de la vida cristiana, porque sobre ello está la caridad, es decir, el amor hacia Dios y hacia el prójimo. […] A veces, leyendo las historias de tantos mártires de ayer y hoy –que son más de los mártires de los primeros tiempos– nos quedamos sorprendidos ante la fortaleza con la cual han enfrentado la prueba. Esta fortaleza es signo de la gran esperanza que los animaba: la esperanza cierta que nada y nadie los podía separar del amor de Dios donado en Jesucristo.”

 

Haciendo vida y oración la Palabra

Luego sugerimos formar pequeños grupos para puedan escribir una oración a partir de lo experimentado.

Concluimos el encuentro poniendo en común las oraciones de cada grupo y con un canto que haga referencia al grano semilla que muere o a los mártires.