Paulson Veliyannoor (North East India)

Para mí, la beatificación de mis hermanos es una afirmación y un recordatorio de que es posible permanecer “misioneros hasta el fin”; más aún, ¿”hasta el fin y más allá”? Es una invitación para que honre mi compromiso con Dios y con Su pueblo, pase lo que pase. Es una inspiración para mí saber que, si mis hermanos han recorrido el sendero de la alegre fidelidad al Evangelio hasta su último aliento, yo también puedo hacer lo mismo, en equivalencia dinámica, en otras circunstancias de mi vida. Es un desafío espiritual, en estos tiempos modernos de dictadura del relativismo, fragilidad del compromiso, narrativas narcisistas y supervivencia a costa del otro, nos invitan a mí y a mis hermanos claretianos, así como a otras personas de buena voluntad, a vivir el mandato del Evangelio que apunta a un compromiso duradero, al servicio a la vida, al amor inclusivo y a trabajar en los márgenes. Cuando me venga abajo y las cosas se pongan difíciles, espero que el testimonio de mis hermanos me sirva de alimento y pueda volver a descubrir el fuego que arde en cada Claretiano, el fuego del amor de Dios que nunca falla, sino que redime y renueva mi ser.