MATEO LARRAURI (Euskal Herria)

La Iglesia descubre en estos claretianos mártires un testimonio de fidelidad radical en el seguimiento de Jesucristo. Hay en ellos una adhesión radical y afectiva a Jesucristo. Cristo es la razón de sus vidas, viven en él, desde él actúan y por él entregan la vida. ¡Qué necesario hoy, para la Iglesia y el mundo hombres y mujeres que amen y quieran a Jesucristo hasta el final!

La Iglesia, contemplando el martirio de estos 109 claretianos, reafirma que solo el perdón y el amor construyen la paz, dinamizan la esperanza y destruyen el odio y la violencia.  Ver a estos mártires claretianos perdonar a aquellos que les quitan la vida, nos hacen comprender su identificación con Cristo, nos ayudan a descubrir su anuncio y testimonio de fraternidad y nos convocan ser testigos de perdón y reconciliación. ¡Qué necesario hoy en la Iglesia y en el mundo el perdón y la reconciliación, para realizar la fraternidad, el Reino de Dios, la común-unión de los pueblos!

Hoy la Iglesia no necesita muchos sabios, ni muchos predicadores, hoy la iglesia necesita testigos, personas que confiesen (narren su fe) con la vida, que estén dispuestos por fidelidad a Jesucristo a dar la vida antes que renegar de él. Estos mártires claretianos son testigos de su fe, la confiesan con su actitud ante el martirio, narran su fe, perdonando y entregando la vida. Son referentes para todo aquel que hoy quiera seguir a Jesús. No solo hablan de Jesús, sino que dan la vida por Jesús. ¡Qué necesario hoy en la Iglesia y en el mundo, hombres y mujeres que “narren” su fe con el testimonio de la propia vida!