NOVENA – Quinto día

AMOR A LA CONGREGACIÓN

Introducción

La Guerra Civil Española de 1936 tiene una memoria horrible, especialmente para la Iglesia y la religión. Muchos religiosos y religiosas, sacerdotes fueron asesinados sin piedad por el simple hecho de ser sacerdotes o religiosos o religiosas, así como tantos laicos que los acogieron. Fueron destruidas Iglesias y conventos, quemaron todo tipo de artículo sagrado y libros, se profanaron lugares sagrados, etcétera. Se dijo que tenían que poner fin a esta raza. En Vic uno de los soldados dijo: «¡Cuántas veces he querido poner fin a esta mala hierba y no había podido!, pero esta vez nos aseguraremos que suceda.»

Los mártires que serán beatificados en octubre eran de las comunidades de Barcelona (8), Castro Urdiales (3), Cervera-Mas Claret (60), Lérida (11), Sabadell (8), Vic-Sallent (15) y Valencia (4). El numeroso grupo de mártires está encabezado por los nombres de Mateu Casals (sacerdote), Teófilo Casajús (estudiante) y Fernando Saperas (hermano). Ellos simbolizan la diversidad de vocaciones en nuestra Congregación (cf. CC 7). En este grupo hay 49 sacerdotes, 31 hermanos y 29 estudiantes, con un promedio de edad de 39 años. Catalanes, Navarros, Aragonenses, Castellanos, compartiendo todos la misma profesión religiosa y el gran amor por la Congregación. Exceptuando a dos, que murieron en 1937, todos ellos fueron martirizados en los últimos meses de 1936.

Hay muchos aspectos de la vida de los mártires que no están incluidos aquí, por ejemplo, la vida de virtud, obediencia, pobreza, fidelidad a su vocación, precaución y prudencia aplicada en su vida, Espíritu de humildad, los diferentes ministerios, laicos que murieron por haber albergado a nuestros mártires, etcétera. No es posible incluir todos estos aspectos en nueve días, por lo que solo algunos aspectos importantes de sus vidas están recogidos para nuestra reflexión.

Oración preparatoria

Señor, Dios nuestro, que en los designios de tu adorable bondad predestinaste a 109 Claretianos a ser mártires por ti, y les concediste dones especiales de gracia para convertirse en modelo de santidad en los diferentes estados de vida cristiana. Te alabamos y te damos gracias principalmente por los tesoros de las virtudes que depositaste en sus almas, sobre todo una fe fuerte para renunciar a su vida por tu causa. Concédenos la gracia de seguir sus ejemplos e imitar sus virtudes, y sobre todo te pedimos durante esta novena que nos concedas tu protección a través de la poderosa intercesión de los 109 mártires claretianos. Te lo pedimos también a través del Corazón Inmaculado de María, cuya gloria y misericordia los hizo fuertes en su fe. Amén.

Textos bíblicos para la reflexión

Jn. 13, 31-35

Cuando salió, dijo Jesús:

—Ahora ha sido glorificado el Hijo del Hombre y Dios ha sido glorificado por él. 32 [Si Dios ha sido glorificado por él,] también Dios lo glorificará por sí mismo, y lo hará pronto.

Hijitos, todavía estaré un poco con ustedes; me buscarán y, como dije a los judíos también lo digo ahora, a donde yo voy ustedes no pueden venir.

Les doy un mandamiento nuevo, que se amen unos a otros como yo los he amado: ámense así unos a otros. En eso conocerán todos que son mis discípulos, en el amor que se tengan unos a otros.

O bien

Salmo 133

Vean: ¡qué bueno, qué grato
convivir los hermanos unidos!
Es como ungüento exquisito en la cabeza,
que baja por la barba;
la barba de Aarón, que baja
hasta el cuello de su vestimenta.
Es como rocío del Hermón
que baja sobre las colinas de Sión,
pues allí envía el Señor su bendición:
la vida para siempre.

Meditación

El P. Jaime Girón Puigmitja (49) fue un formador diferente a los demás en sus métodos y en su estilo de guiar a los miembros de la comunidad. Como formador, por su especial amor a la Congregación, frecuentemente invitaba y exponía en sus conferencias a los estudiantes el espíritu y la historia de la Congregación y la realidad de la vida.

El Hno. Evaristo Bueria Biosca (23) en sus cartas manifestaba un gran amor a la vida religiosa y la vocación misionera; siempre pedía oraciones para perseverar y ser un buen misionero. También mostraba su celo apostólico animando para que hubiera más vocaciones en la Congregación.

Los miembros de nuestra Congregación vivieron una vida de austeridad y humildad así, a través de su testimonio de vida, atraían a muchos a la Congregación. El P. Juan María Buxo Font (56) quería entrar en una orden contemplativa pero cuando su director espiritual le exhortó a entrar en una congregación de vida activa le presentó varios Institutos; él se decidió por los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María por la austeridad y humildad del Instituto.

Cuando su vida estaba en peligro e incluso cuando a algunos de ellos les aconsejaban escapar o cambiar su estilo de vida, permanecieron fieles y listos para dar su vida por la Congregación. Así, cuando la madre del P. Enrique Cortadellas Segura (26) le dijo que se arrepentía de haberlo dejado ser religioso, él inmediatamente respondió diciendo que, si pudiera vivir cien veces, las mismas que entraría en la misma Congregación con el riesgo de perder su vida. Le pidió que se calmara ya que, si lo mataban, iría al cielo y oraría por ella.

El P. Heraclius Matute Tobias (69) cuando fue Superior Provincial demostraba su gran amor a la Congregación, como lo muestran sus visitas canónicas y las medidas tomadas destacando la observancia de la disciplina religiosa, la piedad, la oración y el establecimiento de actividades pastorales.

Aunque ya casi ciego el P. Matute siempre quería estar frente al Santísimo Sacramento; queriendo estar preparado para el martirio, también exhortaba a otros para dar su sangre generosamente por Cristo, pero a los miembros más jóvenes los alentaba a escapar por el bien de la Congregación.

Todos estos mártires sentían grandes ansias por regresar a su comunidad y llevar una vida comunitaria junto con sus hermanos, también tenían la gran esperanza de que la guerra terminara. El Hno. Ramón Roca Buscalla (48) esperaba que la situación regresara a la normalidad y fuera capaz de regresar a su comunidad con sus hermanos.

El seminarista Miguel Oscoz Arteta (24) amaba su vocación, tal que en todas sus cartas pedía oraciones para perseverar en la Congregación.

El Hno. Antonio Casany Vilarassa (41) cuando estaba resguardado con una familia esperaba regresar a Mas Claret, pero la familia lo desanimó a regresar por el peligro que representaba; entonces dijo que si no regresaba a la Congregación qué motivo había para vivir. Para él la Congregación era su vida.

El 19 de julio de 1936, cuando la Revolución Marxista tomó el control y la comunidad tuvo que dispersarse, el Hno. Juan Capdevila Costa (53) fue a la oficina de administración, ubicada en la Calle Buenavista, para vigilar y salvaguardar los intereses de la Congregación. El P. Miguel Salavedra le ofreció acogida y alojamiento al Hno. en la casa de la familia de un amigo, pero él no aceptó. Esta decisión se debió a su gran sentido de responsabilidad hacia los bienes de la Congregación. Por lo tanto, no abandonaría la oficina de administración local. Él fue muy consciente de su responsabilidad, a pesar del peligro de muerte.

Todos ellos tuvieron un gran amor a la Congregación, lo cual es claramente expresado en sus cartas y con sus vidas. Muchos de ellos pedían oraciones para poder perseverar en la Congregación. Cuando fueron dispersados esperaban que la guerra civil terminara y así poder regresar pronto a su vida comunitaria junto con sus cohermanos. El sentido de vida comunitaria y el sentido de pertenencia a la congregación eran muy fuertes en ellos. Los mártires estaban listos para sacrificar sus vidas con tal de proteger los bienes y la herencia de la Congregación.

¿Cuál es mi actitud hacia mi Congregación y vida comunitaria? ¿Cómo expreso el amor a la Congregación? ¿Atraigo a otros a la Congregación con mi austeridad y humildad de vida? ¿Tengo sentido de pertenencia a la Congregación?

Invocaciones para cada día

  1. Gloriosos mártires Claretianos, fieles servidores de la Iglesia: ayúdennos a acercarnos a la santa Iglesia Católica y a la inquebrantable fidelidad de sus enseñanzas y preceptos.

Padrenuestro, Ave María, Gloria al Padre…

  1. Gloriosos mártires Claretianos, Apóstoles de la Virgen María, ayúdennos a ser más devotos del Corazón de María, y por medio de ella a la salvación de las almas.

Padrenuestro, Ave María, Gloria al Padre…

  1. Gloriosos mártires Claretianos que fueron fieles a San Antonio María Claret y al carisma Claretiano de la Congregación: ayúdennos a tener un amor ardiente hacia Jesús, a seguir sus pasos hasta la cima de la perfección cristiana.

Padrenuestro, Ave María, Gloria al Padre…

Oración final

  1. Rueguen por nosotros, mártires Claretianos.
  2. Para que lleguemos a ser dignos de las promesas de Jesucristo.

Dios amoroso, por cuya gracia y poder tus 109 mártires Claretianos triunfaron sobre el sufrimiento y fueron fieles hasta la muerte: danos fuerza con tu gracia, para que podamos soportar el reproche y la persecución, y fielmente demos testimonio de Jesucristo, tu Hijo nuestro Señor, que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.