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de los Misioneros Claretianos

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El Logo

El logo se compone de tres elementos: la cruz (que simboliza la centralidad del Cristo muerto y resucitado en la vida de nuestros mártires), la llama (que evoca la “definición del Misionero”: un hombre que arde en caridad y abrasa por donde pasa…, que desea encender a todo el mundo en el fuego del divino amor) y la palma (que es un símbolo tradicional del martirio cristiano).

Los tres elementos están entreverados, como formando una unidad. El mismo amor a Cristo que empujó a nuestros mártires a abrazar la vida misionera (Caritas Christi urget nos) es el que los sostiene en la batalla del martirio y los corona con la palma de los vencedores.

Los colores tienen también un significado: el dorado de la cruz alude al triunfo de Cristo sobre la muerte; el rojo de la llama simboliza el fuego del amor (“La virtud más necesaria para el misionero es el amor”); el verde de la palma nos entronca con la naturaleza redimida por Cristo y nos abre a la esperanza de su resurrección.

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El Lema

El lema escogido es: Misioneros hasta el fin. Se trata de un lema breve, incisivo, centrado en el núcleo de la experiencia de nuestros mártires, y fácilmente expresable en las diversas lenguas.

La palabra MISIONEROS, escrita en mayúsculas, resume nuestra identidad carismática. Antes de mencionar nuestro título oficial, las Constituciones se abren con estas palabras: “Nuestra Congregación de Misioneros” (n. 1). Nuestros mártires vivieron con intensidad la vocación que esta palabra –misioneros– sintetiza. Se sabían enviados por Dios y ungidos por el Espíritu Santo para seguir a Jesucristo en comunión de vida, yendo por el mundo entero para anunciar el Evangelio a toda criatura (cf. CC 4).

Por otra parte, el lema quiere conectar la beatificación de nuestros 109 mártires (2017) con el XXV Capítulo General (2015), que ha reafirmado nuestra vocación misionera en la Iglesia: Missionarii sumus (Cf. MS 1 y conclusión). En cuanto misioneros, estamos llamados a ser testigos-mensajeros de la alegría del Evangelio. Hay, pues, una clara continuidad que nos impulsa a vivir con más autenticidad nuestra vocación misionera en el Pueblo de Dios.

La expresión “hasta el fin”, escrita en letras rojas cursivas, evoca una vida misionera llevada hasta sus últimas consecuencias: dar la vida por Cristo. En este caso, el color rojo simboliza la sangre de nuestros mártires, derramada como la de Cristo. El rojo de la sangre y el rojo de la llama aluden al amor que dio sentido pleno a la vida de nuestros mártires.

El Evangelio de Juan abre el llamado “libro de la gloria” con estas palabras: “Habiendo [Jesús] amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo” (Jn 13,1). Este es el trasfondo evangélico que da su verdadero sentido a la frase usada en nuestro lema.

Texto Bíblico del día

Oración

Padre Santo,
a nosotros que celebramos
el nuevo nacimiento de los Beatos Mártires
Mateu, Teófilo, Ferran y compañeros,
concédenos que,
conscientes de su glorioso testimonio,
caminemos, libres y fuertes,
al encuentro del Cristo que viene.

Amén.