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DESCRIPCIÓN Y SIGNIFICADO DEL ICONO

Rodeada de un cielo estrellado, la Virgen aparece en actitud orante, intercediendo por sus hijos.

Su Corazón, insignia identificativa de los Misioneros Claretianos, es el punto central del icono, alrededor del cual gira todo.

Sobre él arde una llama viva. Dentro de ella, avivándola, encontramos el fuego del Espíritu, personificado por la paloma en descenso. Un bello símbolo también de la regeneración espiritual del hombre en este mundo y de la Fe en la nueva Vida inmortal que acontecerá cuando seremos redimidos por el Fuego y vivificados por el Espíritu Santo. “Él os bautizará con Espíritu Santo y Fuego” (Mt 3,11).

En un plano inferior encontramos el manto que cubre a la Virgen, que representa el mundo en que vivimos. Aparecen en él siete llamas, símbolo de los grupos comunitarios a los que pertenecían los mártires. Debajo, 109 pequeñas llamas representan a cada uno de los mártires, hombres que “ardían en caridad”, encendidos en el fuego del Espíritu Santo como en Pentecostés.

A un lado de la Virgen, y cubiertos por su manto, aparecen los tres mártires que representan y encabezan el conjunto de los 109 mártires, según las tres vocaciones diferentes dentro de la Congregación de los Misioneros Claretianos: Mateu Casals, presbítero, que en representación suya y de sus compañeros, lleva la palma, atributo de martirio; Ferran Saperas, hermano, que gira la mirada hacia dentro mostrando las palmas de las manos en actitud de aceptación, y Teófilo Casajús, estudiante, que junta las suyas en señal de oración.

Al otro lado, se muestra al Fundador de la Congregación, San Antonio María Claret, que lleva báculo, atributo de obispo, y que bendice con la mano derecha a sus “compañeros-llamas” representados junto a él.

Se trata de un icono, y por tanto de un elemento litúrgico que, una vez sacralizado, conserva en su interior todos los aspectos invocados, como una invitación a la oración, a la contemplación y la celebración.

Laura Alberich, autora del icono

LA URNA DE LAS RELIQUIAS. EXPLICACIONES DE LA ARTISTA TERESA ULLDEMOLINS.

Al recibir el encargo, tuve muy claro que quería interpretar en esmalte la luz que se filtra por los vitrales de la Sagrada Familia, que me impactó en la última visita que hice a la Basílica. Una sinfonía de colores que trasciende el espacio en algo místico y espiritual.

En las cuatro placas planas que rodean la caja, aparece una cruz que abre sus brazos proyectando la luz en una especie de mosaico. Es como un abrazo de Cristo a los mártires que dieron su vida a causa de su fe. He jugado, como hace la luz, con rayos y transparencias que se cruzan y forman 109 espacios, como el número de mártires claretianos.

Los colores, con todo su significado, van cambiando en armonías que nos hablan de fe, dolor, martirio, testimonio, y también de perdón y esperanza en un mundo mejor.

He trabajado la tapa bombeando con martelé para darle un carácter de arqueta y he esmaltado el anagrama de esta beatificación utilizando la técnica del cloisoné con hilo de plata.

Teresa Ulldemolins Aguadé, esmaltadora (Valls)