Miguel Codina Ventayol

Codina Ventayol, Miquel

Nació el 8 de noviembre de 1909 en Artés (Barcelona)

Profesó el 31 de agosto de 1926

Sacerdote el 26 de mayo de 1934

Fusilado el 12 de octubre de 1936 en Malla (Barcelona)

 

El P. Miguel Codina nació el 8 de noviembre de 1909 en Artés (Barcelona), hijo de D. Antonio Codina, albañil, y Dª. María Ventayol, ama de casa.

El día 12 de ese mismo mes fue bautizado en la parroquia de Santa María de Artés, de la diócesis de Vich. A los tres años fue confirmado en la misma parroquia por el Exc.mo José Torras y Bages, Obispo de Vich.

Entró al postulantado de Vich en 1921 siendo Prefecto de postulantes  el P. Jaime Girón durante los cuatro años que cursó Humanidades. Su aprovechamiento fue grande.

En la misma casa de Vich comenzó el noviciado el 30 de agosto de 1925 bajo la dirección del P. Ramón Ribera. Acabado el año de prueba profesó el 31 de agosto de 1926.

Al día siguiente, 1 de septiembre, pasó a Solsona para cursar la filosofía. Durante su estudio tuvo de Prefecto al P. Eduardo Morta. Sus estudios fueron brillantes de modo que al final obtuvo el Grado de Doctor.

El día 16 de agosto de 1929, después de la tercera renovación de los votos, se trasladó a Cervera para realizar los estudios de teología con fruto y éxito, pues obtuvo calificaciones extraordinarias.

En 1932 publicó unas recensiones en la revista Ilustración del clero. En 1934 publicó cinco recensiones en Palaestra Latina.

Órdenes: recibió la primera tonsura y las cuatro órdenes menores en febrero de 1931 de manos del Exc.mo Manuel Irurita, Obispo de Barcelona en Cervera. El 17 de septiembre de 1933 fue ordenado de subdiácono por el Exc.mo Valentín Comellas, Administrador apostólico de Solsona, también en Cervera. Este mismo Prelado le confirió el diaconado el 24 de febrero de 1934 en Solsona. El orden del presbiterado lo recibió de manos del Exc.mo Ramón Font y Farrés, Obispo de Tarija (Bolivia) en Cervera el día 26 de mayo de 1934.

Su primer destino fue como profesor en Cervera, donde en el curso 1935-1936 figura como profesor de Introducción a la Sagrada Escritura.

Cualidades y virtudes

El maestro de novicios anotaba: genio algo áspero, algo vanidoso, buen fondo, piadoso, se venció en su genio, dócil. Era miedoso.

Tenía unas cualidades intelectuales extraordinarias y un gran afán en perfeccionarse en los estudios.

Era un religioso piadoso y observante.

Detención y martirio

Después de acabar el curso el 18 de julio de 1936 llegó a Vich en el último tren que salió de Barcelona. Su proyecto era hacer recensión a varios libros y estudiar cuestiones relativas a las clases, como el griego.

El día 21, al dispersarse la comunidad, se refugió en la casa del chantre Canónigo de la Catedral, D. José Sellas, que le facilitó algo de ropa. Al día siguiente se trasladó a la casa de campo La Serra de Taradell. A primeros de agosto se trasladó a la masía del Vivet de Taradell donde había otros Misioneros y de donde habían salido cinco estudiantes argentinos. Dos o tres veces, por medio del H. Costa, sacó pase para ir a Vich, pero no se atrevió a ir. El 13 de agosto fue a Vich para encontrarse con su padre, quien le comunicó que no estaría seguro en el pueblo natal de Artés y por las malas noticias oídas en Vich tuvo que volverse rápidamente a el Vivet, dejando encargado a un hermano suyo la tramitación de los documentos para marchar a Italia. Él era tan optimista en este asunto que lo daba por hecho. Ya era muy tarde.

Ese mismo día 13 de agosto los rojos practicaron un registro en el Vivet con el acostumbrado interrogatorio. El P. Codina dijo que era estudiante y profesor, pero no que era sacerdote. Como le vieron joven le creyeron. Pero, con sarcasmo, mostrándole un revólver, le preguntaron para qué servía. Les intimaron que no se movieran de allí, pues pagaría su responsabilidad el dueño de la casa, D. José Franch. Al marcharse les hicieron trizas los pases. Para no comprometer la vida del dueño no se movieron. Mientras vivían en esta casa hacían vida retirada de intensa piedad.

Pero el P. Codina intentó obtener un pase del comité de Taradell y aún intentó por teléfono hacer intervenir a su hermano de Barcelona que al parecer tenía alguna posibilidad ante la Generalidad. Estos trámites, de forma involuntaria, hicieron conocer al comité de Vich el paradero de los Misioneros.

El día 8 de octubre por la mañana se presentaron en auto unos revolucionarios del comité de Vich, preguntando por los religiosos que se hospedaban en la casa y como les dijeran que estaban bajo el comité de Taradell, dos se quedaron de vigilancia para que nadie se escapara y los otros se volvieron a Vich. El P. Codina se desprendió de los objetos de algún valor como el reloj, dinero, anteojos, menos del rosario, pues quería morir con él en las manos. Después de un rato volvieron en dos autos con más gente armada y sin dar explicaciones se llevaron a los PP. Codinach y Codina y al H. Casals, que sin resistencia se entregaron a sus asesinos. Uno de ellos entonces dijo:

«!Cuántas veces han querido acabar con esta mala hierba, y no han podido! .. Pero esta vez, nos aseguraremos».

Los llevaron a la cárcel. Al P. Codina lo sacaron junto con el P. Codinach en la noche del 11 al 12 y los fusilaron en la carretera de Barcelona donde empalma la de Manresa, en el término municipal de Malla, en cuyo cementerio fueron enterrados.