José Capdevila Porter

Capdevila Porter, Josep

Nació el 2 de agosto de 1890 en Vich (Barcelona)

Profesó el 15 de agosto de 1906

Sacerdote el 23 de agosto de 1914

Fusilado el 25 de septiembre de 1936 en Manlleu (Barcelona)

 

El P. José Capdevila nació el 2 de agosto de 1890 en Vich, sede de la misma diócesis, y fue bautizado a los pocos días en la parroquia de San Pedro en la catedral de Vich. Fue confirmado en Pascua de Resurrección de 1891.

Sus padres fueron D. José Capdevila, bracero labrador, y Dª María Ángela Portet, que tuvieron ocho hijos, ocupando el P. José el primer lugar.

De muy jovencito sintió la vocación al sacerdocio de modo que comenzó los estudios de Humanidades en el seminario diocesano de Vich en 1900, pero luego sintió la vocación religiosa y en 1903 ingresó en el postulantado de los Misioneros en Barbastro para cursar cuarto de Humanidades. Era de los postulantes que pagaban pensión. Según parece repitió el curso de Retórica.

Volvió a Vich en el verano de 1905 para hacer el noviciado. El día 14 de agosto tomó el hábito e inició el noviciado bajo la dirección del P. Mariano Fernández. Terminado el año de prueba profesó el 15 de agosto de 1906.

Se trasladó a Cervera para cursar la filosofía el 16 de agosto de 1906. Durante el segundo curso, el día 26 de abril de 1907 recibió la primera tonsura de manos del Exc.mo  Armengol Coll, Vicario apostólico de Fernando Póo. También en el mismo centro hizo los estudios de teología dogmática 1909-1912. Durante el segundo curso, el 7 de mayo de 1910 recibió las órdenes menores de manos del Exc.mo Ibarra, Arzobispo de Puebla de los Ángeles (México). En 1912 pasó a Alagón para cursar la teología moral. El 17 de mayo de 1913 recibió el subdiaconado de manos del Exc.mo Juan Soldevila, Arzobispo de Zaragoza, en la basílica del Pilar, y el diaconado el 21 de septiembre del mismo año por el mismo Obispo ordenante también en Zaragoza.

Al acabar estos estudios se trasladó a Aranda de Duero el 1 de julio de 1914, haciendo el viaje en el tren de la noche tomado en Grisén, a donde habían ido a pie desde Alagón. En el Colegio Máximo de Aranda debía hacer el año de preparación al ministerio, pero antes,  el 23 de agosto de ese año  recibió el orden del presbiterado de manos del Exc.mo Casanueva, Obispo de Almería, con licencia del Obispo diocesano de Osma.

Su primer destino fue Cervera en junio de 1915 con el cargo de predicador. En noviembre se trasladó a Vich para dar la primera comunión a sus hermanos Pepito y Carmina, a quienes no conocía. En 1917 fue destinado a Berga, también como predicador y en 1919 a San Feliu de Guixols, con el mismo cargo. Al año siguiente fue trasladado a Tarragona, con el cargo de Ministro. Un año después fue a la Selva del Campo y antes del año volvió a Tarragona como Ministro y Consultor segundo. En 1931 fue nombrado Consultor 1° de la comunidad de Vich, su ciudad natal, donde recuperó la salud.  En 1934 fue nombrado superior de la comunidad de Sallent, su último destino, donde dedicó energías a mejorar la Casa Natal de San Antonio María Claret, sede de la comunidad, y el museo claretiano y a trasladar la sede del colegio al edificio adyacente la casa de la comunidad.

En todos los destinos desarrolló una gran actividad apostólica con predicaciones de todo tipo por los pueblos, y además, durante su estancia en Vich, se dedicó a publicar algunos opúsculos de carácter mariano.

 

Virtudes y cualidades

Tenía cualidades para la predicación, buena voz y buen talento. Sus cualidades intelectuales eran normales. Era prudente, justo en sus decisiones y caritativo.

Era hombre de fe profunda y confianza absoluta en Dios. Muy devoto de la Eucaristía. También era muy devoto de la Virgen.

Buen religioso, o sea un religioso ejemplar en la observancia de las Santas Constituciones y de los votos.

 

Dispersión de la comunidad y huida

El día 20 de julio de 1936  por la tarde, junto con el P. Payás, se refugió en la casa vecina de D. José Soldevila Rebeya y de Dª. Rosario Subirá Arumí, situada en la calle Cos, 12, donde siguió la misma suerte que el P. Payás hasta que la huida nocturna durante el registro de los milicianos les separó, tal como se ha dicho antes.

El P. Capdevila, al no encontrar al P. Payás, huyó en solitario a las tres y media de la mañana. Empezó a subir cauce arriba el río Cornet y llegó al caserío Serraçants y luego a Cornet. Había caído rendido en la cuneta de la carretera y pasó un buen samaritano, Ramón Pujol, que le acomodó en su coche y lo llevó cerca de Cornet, a una casa, Cererols, a cuya caridad lo encomendó. También estuvo en otros lugares vecinos, como la casa de la hermana de un sacerdote allí refugiado, donde le dieron dinero y un breviario, o la casa Puig, donde le cambiaron el calzado.

El domingo 26 duerme en el bosque y, ante la dificultad, o imposibilidad, de volver a Sallent, planea ir a su casa natal de Vich. Por la tarde, guiado por el colono de Tardalletes llega hasta Borró de Toruelles. A las tres y media de la mañana del lunes 27, acompañado del masovero de Borró, va a hasta la casa Miquela, y desde aquí ya solo hasta su casa.

Ese día 27 por la tarde llegó a la finca La Esperanza, contigua a la suya, La Caborca. Allí encontró a su amigo de infancia, Salvador Puntí, que le informó y fue a avisar a los padres de la llegada del hijo. Poco después el P. Capdevila  fue a su casa, después de ocho días de trashumancia llena de fatigas y peligros.

En su casa estuvo unas tres semanas, pues por consejo de su propia familia pasó a la casa vecina, o sea La Esperanza, por considerarla más segura. Durante todo este tiempo se dedicó a la vida de piedad, rezo del breviario y santo rosario y a infundir ánimos a todos. Confiaba en la Providencia de Dios y aceptaba su voluntad.

 

Detención y martirio

El día 24 de septiembre de 1936 por la tarde una patrulla de milicianos se presentó en coche en la finca La Esperanza para hacer el temible y terrible registro de costumbre y la rodearon. El P. Capdevila, al darse cuenta, o advertido por otro, intentó escapar descolgándose por una ventana, o balcón. Al verse descubierto se presentó y lo detuvieron, mientras una hija de D. Salvador fue a advertir a la madre del P. Capdevila, pero esta había sido advertida por su marido, que estaba en el campo y se había percatado de la situación. La madre salió corriendo al encuentro de su hijo, que estaba para entrar en el coche. Los revolucionarios apartaron a la madre de un empujón, que la hizo caer al suelo, pero con gran ánimo se levantó y pudo despedirse de su hijo.

Este le dijo:

Adiós, madre, hasta el cielo.

Ya no hay cielo, le interrumpió en alta voz uno de los marxistas.

Para vosotros, si no cambiáis de v ida, no lo habrá, respondió el Padre.

La madre hizo esfuerzos inútiles para que no se llevaran a su hijo.

En el auto se lo llevaron preso al Ayuntamiento y de ahí a la cárcel. Su padre y su hermana María fueron al Ayuntamiento para verle, cosa que no les permitieron, y para saber si necesitaba ropa o algo y les contestaron que no necesitaba nada. Fue conducido a la cárcel de la ciudad y allí pasó todo el día 25.

El encargado de la prisión informó a los familiares que el mismo día que había entrado, había sido sacado a eso de las 11 de la noche junto con otro detenido. Este otro era el Rev. Pla.

Los llevaron por la carretera de Vich a Manlleu y los fusilaron junto a la casa de campo llamada el Furull, dentro del término municipal de este pueblo. Allí apareció fusilado el sábado 26 de septiembre y fue inhumado en el cementerio de Manlleu.