Casto Navarro Martínez

Navarro Casto

Nació el 1 de junio de 1905 en Guadalaviar (Teruel)

Profesó el 11 de junio de 1936

Sacerdote el 8 de junio de 1928

Fusilado el 7 de agosto de 1936 en San Saturnino de Osormort (Barcelona)

 

El P. Navarro nació el 1 de junio de 1905 en Guadalaviar (Teruel), de la diócesis de Albarracín. Fue bautizado el día 6 del mismo mes en la parroquia del pueblo. Fue confirmado el 10 de junio de 1914 por el Exc.mo Juan Antón de la Fuente, Obispo de Teruel y Administrador apostólico de Albarracín.

Sus padres fueron D. Juan Navarro, molinero, y Dª Ángela Martínez, dedicada a las labores de casa. Tuvieron 9 hijos, seis varones y tres mujeres. Casto era el tercero de los varones.

Ingresó en el Seminario diocesano de Teruel en septiembre de 1918 con trece años. Aquí realizó todos los estudios eclesiásticos obteniendo calificaciones medianas.

El 29 de mayo de 1926 recibió la primera tonsura, al día siguiente el Ostiariado y Lectorado y el 31 del mismo mes y año el Exorcistado y Acolitado. El Subdiaconado lo recibió el 11 de junio de 1927, el Diaconado el 17 de diciembre de ese año y el Presbiterado el 10 de junio, domingo de Pentecostés, de 1928, con 23 años. Todas las órdenes fueron conferidas por el Obispo diocesano Dr. Juan Antón de la Fuente.

Su actividad pastoral la desarrolló en varios pueblos. Primero fue nombrado Coadjutor de Terriente el 5 de julio de 1928. A los pocos meses, 12 de marzo de 1929, fue a Aguatón como ecónomo. Dos años después fue mandado a Vallecillo como regente y al año siguiente, 1932, con la misma categoría a Griegos.  Su hermana Bibiana le hacía de ama de casa.

Según consta en los informes diocesanos, en todos los cargos que desempeñó,

se mostró celoso de la salvación de las almas, trabajando siempre con actividad apostólica y a satisfacción de sus superiores.

Ingresó en la Congregación en la semana de Pascua de 1935 en Vich, después de una espera y maduración durada tres años, con la oposición de sus padres incluida. Esta vez tuvo la comprensión y facilidades de su Obispo, fraile agustino y mártir, Beato Anselmo Polanco. Tomó el hábito el 10 de junio de 1935 e inició el noviciado bajo la dirección del P. Arner, su compañero de martirio. Al cabo del año de prueba emitió la profesión el día 11 de junio de 1936.

Su primer destino en la Congregación fue ser coadjutor del maestro de novicios, por lo cual continuó en Vich, mientras él esperaba un destino fuera de Cataluña por no hablar el catalán para ejercer el ministerio.

 

Dispersión de la comunidad y martirio

El día 20 de julio, junto con el P. Arner y los novicios y postulantes, se vió obligado a abandonar la casa del noviciado y, como se ha dicho antes, refugiarse en los bosques sin provisión de algún tipo.

El día 27, a petición del P. Arner,  se dirigió a Vich para entrevistarse con el P. Superior y recibir del mismo las órdenes oportunas para pasar a Francia. Salió de mañana pasando por Saladeures, donde el colono le hizo comer, le instruyó un poco y le puso a tono con el ambiente, diciéndole que para saludar tenía que decir ¡Salud! levantando el puño. Le puso una camisa de color quitándole la blanca que llevaba, y otro tanto con los zapatos negros sustituyéndolos por unas alpargatas nuevas y una gorra como la suya.

Al querer entrar en la ciudad fue detenido en un control marxista,  que estaba en la entrada del puente de la carretera de Calldetenas, pues no llevaba el pase necesario. Iba indocumentado y al pedirle su identidad, primero dijo que era labrador, luego que maestro y finalmente que era Misionero del convento de la Merced, y lo condujeron maniatado ante el comité revolucionario. Le sometieron a un registro minucioso y a un interrogatorio exhaustivo entre insultos y vejaciones. Entre otras cosas le preguntaron por el paradero de los restos de San Antonio Mª Claret, Fundador de la Congregación. También le preguntaron si tenía armas escondidas a lo que respondió mostrando su rosario y escapulario:

No tengo más armas que estas.

Los milicianos, enfurecidos, se los arrebataron y los destruyeron en su misma presencia.

En el cuartelillo se encontró con el P. Arner, y, junto con él, fue llevado a la cárcel horas después.

Al P. Navarro le colocaron en la celda del seglar de derechas Sr. Rial. Luego hicieron otra distribución y le tocó cercano al P. Arner. Los compañeros de cárcel sobrevivientes nos describen que alli se mantenía devoto y recogido. En la celda practicaba sus ejercicios de rodillas y de cara a la pared. Confiaba plenamente en la Providencia y conservaba la serenidad.  El P. Navarro se presentaba optimista y con la persuasión de que nada mal les habría de pasar porque, decía, los rojos no buscan sino pesetas, y como nosotros no tenemos, nos soltarán.

Estaba convencido de que iba a morir fusilado. Para ello se preparó de manera remota con las pláticas que hemos recordado antes y de manera próxima, como los demás, confesándose con el P. Arner.

El día 7 de agosto por la noche, como se ha dicho más arriba, fue sacado con el P. Arner y fusilado en la carretera de San Hilario en el término municipal de San Saturnino de Osormort (Barcelona).