Antonio Elizalde Garbisu

Elizalde, Antonio

Nació el  4 de enero de 1914 en Echarri Echauri (Navarra)

Profesó el 15 de agosto de 1932

Fusilado el 19 de octubre de 1936 en Mas Claret-Cervera (Lérida)

 

En el pueblo de Echarri Echauri, provincia de Navarra, el día 4 de enero de 1914 nació Antonio Elizalde Garbisu, último de ocho hermanos nacidos del matrimonio de D. Cándido Elizalde, cerero de profesión, y Dª. María Garbisu. Fue bautizado el mismo día en la iglesia parroquial de Santa Eulalia del lugar mencionado. En la misma parroquia fue confirmado el día 15 de junio de 1915 por el Exc.mo José López de Mendoza, Obispo de Pamplona.

En el verano de 1927 ingresó en el postulantado de Alagón donde tuvo como prefecto al P. José Ribé. En este centro inició los estudios de Humanidades y los continuó en Cervera desde 1929, a donde  también se trasladó el P. Ribé. El día 28 de julio de 1931 fue a Vic para hacer el noviciado con el P. Pablo Jansá como maestro. Tomó el hábito el 14 de agosto y emitió la profesión el 15 de agosto de 1932.

Dos días después de la profesión, en auto alquilado, junto con sus compañeros se trasladó Solsona para cursar los estudios de filosofía.

Su familia, como todas, estaba preocupada por su suerte a causa de la situación política cada vez más revuelta y revolucionaria. En dos ocasiones escribió que no tenía miedo y, más aún, que deseaba morir mártir. En la segunda, comentando la revolución de Asturias y el levantamiento de Cataluña escribía el día 2 de diciembre de 1934:

«… me permitiréis  os diga las que de alguna manera pueden preocuparos.

En primer lugar ya estaréis al tanto de la intentona revolucionaria que ha tenido lugar en algunas partes de España especialmente en Asturias y en Cataluña pues bien cuando más desprevenidos nos hallábamos nos comunicaron las noticias de que se había declarado independiente la República Catalana. Ante esta nueva todavía no nos alarmamos porque como la ciudad de Solsona es tan pacífica y cristiana, no se dejaron sentir en ella los efectos revolucionarios. Mas al cabo de poco tiempo fueron llegando noticias alarmantes de las descargas y lucha que en la ciudad de Barcelona se entablaron entre los revolucionarios y el ejército, gracias al cual estamos libres. Mientras la fuerza del ejército vencía en todos los pueblos y ciudades de la provincia comenzaron a quemarse iglesias y maltratar a los sacerdotes víctimas inocentes de estos trastornos, pero como he dicho antes, aquí no sucedió nada. Gracias a Dios esto fue cosa de pocos días porque pronto hubieron de ceder las armas pero a poco más que hubieran tardado en vencer los revolucionarios, también nosotros hubiéramos sido víctimas de estos sucesos y quizá como tantos otros, sobre todo en Asturias, habríamos tenido la dicha de morir mártires por la fe en Jesucristo».

A finales del mes de agosto de 1935 dejó la tranquila Solsona y se presentó en Cervera para hacer los estudios de teología. Ya sólo le quedaban cuatro años para ser sacerdote, como él suspiraba. «sigo muy animado esperando el cumplimiento de mis anhelos en este mundo, la Ordenación Sacerdotal. A eso encamino todos mis estudios, las acciones todas de mi vida, porque todo cuanto se haga es poco para prepararse a dignidad tan excelsa, por más que el mundo no la reconozca»[1].

Al mismo tiempo que en el sacerdocio piensa en el martirio, como lo escribe a mitad de marzo de 1936, en carta a su hermana Camino:

«Ya no me arredra el martirio antes lo considero como la mayor gracia que puedo recibir en este mundo».

Cualidades. Tenía un talento mediano, pero grandes condiciones para la música. Ligerito y fácil en faltas pequeñas, pero dócil, franco y de buen carácter.

Martirio

Como la mayor parte de los estudiantes salió de la casa de Cervera el 21 de julio de 1936 rumbo a Solsona, pero, al no poder pasar de Torá, se refugió en San Ramón. Dos días después se encaminó al Mas Claret. Aquí se quedó con los que estaban y los que llegaron después hasta el día 19 de octubre, en que fue fusilado en la misma finca, como se ha relatado al principio.

[1] Cervera, 26 de enero de 1936, carta a su hermana Maria Camino.