Manuel Solé Vallespí

Nació el 19 de septiembre de 1913 en Fayón (Zaragoza)

Profesó el 24 de septiembre de 1929

Fusilado el 18 de octubre de 1936 en Cervera (Lérida)

 

En el pueblecito de Fayón de la provincia de Zaragoza y diócesis de Lérida nació Manuel el día 19 de septiembre de 1913, hijo de D. Francisco Solé, jornalero, y Dª. Generosa Vallespí. A  los ocho días de nacer el párroco le administró el bautismo y dos años más tarde le fué administrado el sacramento de la confirmación.

Ingresó en la Congregación el12 de octubre de 1924 en el seminario de Barbastro, donde el Prefecto de postulantes era el también mártir P. José Ribé. En Barbastro hizo los dos primeros cursos de Humanidades y los continuó en Cervera desde 1926.

A finales del mes de julio de 1928 llegó a Vich para realizar el noviciado bajo la dirección del P. Ramón Ribera. Tomó el hábito el día 23 de septiembre y profesó el 24 de septiembre de 1929, fiesta de Ntra Sra de la Merced.

Al día siguiente de profesar se trasladó a Solsona para realizar los estudios de filosofía. El verano de 1931 lo aprovecharon completamente para estudiar la Ética, la Teodicea y la Sociología.  El día 24 de septiembre, en auto alquilado, emprendieron viaje con rumbo a Cervera. Aquí comenzó los estudios de la teología para poder ordenarse de sacerdote y en la misma ciudad, en los días 23 y 24 de enero de 1932 recibió la primera tonsura y las dos primeras órdenes menores, Lectorado y Ostiaiado, de manos del Exc.mo Valentín Comellas, Administrador apostólico de Solsona.

Pero el año 1934 no inicia el curso en octubre porque padecía una fístula que le obligaba a tratamiento, y mientras da clases con competencia en el postulantado instalado en el mismo centro, pero todavía no había aclarado su vocación al sacerdocio por sus escrúpulos. Después fue a Requena (Valencia) para dar clases y distraerse un poco de los escrúpulos que padecía, pero no resolvió la cuestión y tampoco curó la enfermedad, y volvió a Cervera, pero sin cursar.

En Cervera se encontraba el 21 de julio de 1936 cuando fue dispersa la comunidad por orden de las autoridades civiles, y en atención a su condición de enfermo fue llevado al hospital, junto con los otros enfermos y ancianos de la casa. Sufrió con gran resignación las consecuencias de una pleuresía.

En el hospital residió hasta el día de su fusilamiento en la noche del día 18 de octubre de 1936. Durante todo este tiempo se dedicó a la oración, al recogimiento y a la preparación al martirio. Fue llevado en un camión al cementerio junto con los 10 misioneros y fue acribillado por las balas cuando gritaba ¡Viva Cristo Rey! En el mismo cementerio de Cervera fue enterrado.