Juan Prats Gibert

Nació el 26 de octubre de 1903 en La Selva del Campo (Tarragona)

Profesó el 15 de agosto de 1921

Sacerdote el 22 de diciembre de 1928

Fusilado el 15 de agosto de 1936 en Montmaneu (Barcelona)

 

El P. Juan nació en la villa de La Selva del Campo, provincia de Tarragona, el día 26 de octubre de 1903 y fue bautizado solemnemente en la iglesia parroquial de San Andrés Apóstol de dicha villa el día 1 de noviembre de ese mismo año. En la misma parroquia recibió la confirmación el 8 de julio de 1909.

Sus padres fueron D. Antonio Prats, labrador, y Dª. Milagros Gibert, que tuvieron ocho hijos, ocupando Juan el sexto lugar.

Fue monaguillo y recuerda que incluso aun antes de amanecer iba a la iglesia acompañado por su hermana María.

En el verano de 1916 fue al postulantado de Barbastro, pero pronto volvió a La Selva. A continuación, se presentó en el postulantado de Vich para comenzar el curso 1916-1917. Su primer prefecto fue el P. Pedro Bertrans y desde 1919 el P. Jaime Girón. Hizo los estudios de Humanidades con gran aprovechamiento.

Al acabar estos estudios se trasladó a Cervera para hacer el noviciado, donde el maestro era el P. Ramón Ribera. El día 14 de agosto de 1920 tomó el hábito e inició el año de prueba, al final del cual emitió la profesión el 15 de agosto de 1921.

Los estudios de filosofía los hizo en el mismo centro de Cervera con gran rendimiento. También inició la teología en la misma casa. El segundo curso1925-1926 lo hizo en el seminario diocesano de Barbastro. En el mes de julio de 1926 fue destinado a Vich con el cargo de organista, que simultaneaba con los estudios de moral y derecho canónico en el seminario diocesano. Obtuvo calificaciones brillantes. Al mismo tiempo colaboró con alguna publicación a la hoja quincenal que publicaban los Seminaristas de Vich.  Aquí recibió la primera tonsura, las órdenes menores y el subdiaconado el 24 de marzo de 1928 de manos del Exc.mo Juan Perelló, Obispo diocesano. El diaconado lo recibió en Cervera el día 15 de junio de ese año de manos del Exc.mo Emeterio Valverde Téllez, Obispo de León (México), desterrado por el gobierno de Calles. El presbiterado lo recibió el 22 de diciembre de ese mismo año de manos del Obispo de Barcelona.

El día 22 de junio de 1929 fue declarado inútil total para el servicio militar. Era noticia que esperaba desde hacía tiempo la comunicó pronto a su familia. El traslado a Aranda de Duero se retrasó, por lo que permaneció en Barcelona algunos días más. Le llamó la atención que «en Aranda de Duero todavía se conserva en medio de todo bastante bien la fe y la religiosidad»[1]. A finales de septiembre recibió orden de trasladarse a Roma para realizar estudios especializados en utroque iure. El día 8 de octubre de 1929 salió de Barcelona en tren en compañía del P. Siervo Goyeneche, con breve escala en Marsella, llegando a Roma a las 10 de la mañana del 10 de octubre. Sus primeras impresiones de Roma fueron imborrables pues a los dos días pudo asistir a una audiencia del Papa Pío XI concedida a una peregrinación española guiada por el Cardenal de Toledo.

Los estudios de derecho los realizó con gran aprovechamiento obteniendo la licencia (24/30) el día 2 de julio de 1931. En carta a sus padres del 14 de ese mismo mes y año lo comunicaba así: «los exámenes me fueron muy bien gracias a Dios. He obtenido la segunda nota mejor de entre mis condiscípulos».

Desde Roma seguía la situación política española que tanto le preocupaba. Su mismo padre «prefería que no volviera a España hasta que la situación política estuviera un poco más tranquila», pero él pensaba de otra manera, como se ha dicho en el primer capítulo (carta del 15 de marzo de 1932).

Defendió la tesis doctoral el 15 de julio de 1932 y un mes después emprendió el viaje de vuelta a España haciendo escala de un mes en Marsella para ayudar como organista. En este tiempo cambió un poco su opinión:

«Por aquí se tienen malas noticias e impresiones de España, de modo que no dejo de tener cierto miedo; el Señor sabe lo que me conviene y en Él confío pues no hago otra cosa que cumplir la voluntad de los superiores»[2].

El día 3 de septiembre salió de Marsella para La Selva, de ahí a Barcelona y el día 14 de ese mes llegó a Cervera, su destino.

Profesor de derecho canónico

Desde el curso 1932-1933 se dedicó a enseñar el derecho canónico común y el derecho particular nuestro. Puso especial interés en el estudio de las Constituciones, sus diversos esquemas, porque era materia que interesaba mucho a los discípulos.

Desde el primer año mostró interés por la publicación de la tesis sobre el origen del Derecho Catalán en la Revista Jurídica de Catalunya, en latín, y otros artículos en Paraula Cristiana, más algunas comunicaciones a propuesta del P. Larraona.   Acabado el curso, se trasladó a Barcelona para trabajar en la traducción al italiano del proceso sobre un milagro del P. Claret.

Durante el 1934 mostró su interés en publicar una parte de la tesis en la revista Apollinaris. También dedicó tiempo a traducir del italiano al catalán algunas obras de carácter literario.  No era un intelectual sino más bien un compilador de palabra fácil[3].

 

Cualidades. Su maestro de noviciado le consideraba decidido, devoto con tendencia a los escrúpulos, observante, afable y muy hablador, con imaginación muy viva. Poco puntual.

Amaba en gran medida su vocación y tenía grandes deseos de ser sacerdote, por ello en las cartas a su familia y amigos pedía oraciones para perseverar y ser un santo sacerdote misionero.

En sus cartas a la familia se manifestaba un verdadero apóstol dando siempre consejos espirituales.

Le tocó sufrir y aceptar las largas  enfermedades de los suyos y  soportar la muerte de sus dos hermanas mayores, María y Dolores (1934), la de su padre (1935).

 

Refugio y martirio

El P. Prats salió de Cervera con la mayor parte de la comunidad el día 21 de julio de 1936 en los autobuses puestos por el Comité para ser trasladados a Solsona, pero al ser detenidos en Torá fueron llevados a San Ramón. Al tener que abandonar el convento de San Ramón el día 23, el P. Luis Pujol le ofreció salir con él en un auto de un amigo, pero el P. Prats, formando terna con los HH. Francisco Milagro y Fernando Castán, se traslado ese día 23  al pequeño pueblo de Gabá, entrando en la casa Salat para aliviarse y orientarse, porque se pensaba que era seguro. El P. Prats además tenía intención de ir a La Selva del Campo para estar junto a su madre y hermana.

Al tercer día, fiesta de Santiago, llegaron los rojos a quemar la iglesia del pueblo, y el P. Prats fue trasladado  a cal Martí, donde estuvo tres días, porque la casa Salat estaba cerca de la carretera, y de ahí a cal Mau, otros dos días, y finalmente a cal Viñalets, que parecía lugar más seguro. Pero aquí le encontraron.

Durante estos días trataba con sus benefactores de la situación y de su intención de ir a La Selva, su pueblo. Desde su refugio escribió a su casa pidiendo que fueran a buscarle. La carta llegó a destino. Su tío padrino  Sr. Antonio Catá y un primo se procuraron los pases necesarios e hicieron viaje de La Selva  a Lérida  y de ahí a Cervera sin problema alguno. Pero en Cervera se hizo necesario el pase del presidente del Comité, que les sometió a un riguroso interrogatorio y, al fin, les dió el pase. Fueron a las Olujas, donde pudieron entrar en contacto con el P. Prats. En casa Viñalets se entrevistó con sus familiares acompañados por un tercero, ¿el chófer?, que posiblemente lo delató.

Los familiares no se atrevieron a llevárselo por miedo a que les cogieran a los tres y el P. Prats no quiso disfrazarse de pordiosero, como le propusieron, e ir campo a través hasta La Selva, y se quedó como mozo en el más dispuesto a aceptar la voluntad de Dios. Aquí rezaba todo lo que podía con su breviario y rosario. Sus parientes se volvieron pensativos el día 9 de agosto. Ese mismo día los HH. Milagro y Castán, los de la terna, se fueron al Mas Claret porque el Comité de Cervera había pregonado que mataría a quienes hospedasen fascistas, o sea religiosos o curas.

El P. Prats, según relata D. Fermín Gabarró, en cuya casa de Viñalets se encontraba, fue detenido el día 15 de agosto de 1936 por el Comité de San Guim cuando estaba comiendo. Al ver venir un coche el P. Prats se escapó enseguida hacia la era para esconderse en el henil. Los perseguidores se dividieron, mientras unos venían derechos hacia la casa, los otros s e quedaron fuera, desde donde vieron al P. Prats esconderse y fueron a por él enseguida. La familia negaba que tuviera allí un cura. Pero al momento llegaron con él y le preguntaron si era sacerdote. Él contestó que sí, añadiendo que era religioso del Corazón de María, y ya no dijeron nada más.

Se lo llevaron enseguida, sin atar, al coche que estaba en la carretera, y de allí a casa Salat, creyendo que había otros, los HH. Milagro y Castán. Hicieron salir a la dueña, Sra. Providencia Trullols y le preguntaron si conocía al Padre. Ella dijo que quizá sería aquel Padre que había pasado por allí, pero que estaba muy desfigurado. El P. Prats dijo:

Si, lo soy, solamente que me ve muy desfigurado.

Hicieron un registro de la casa buscando a otros dos como les habían informado (¿el chófer de los familiares del P. Prats?), durante el cual tuvieron a la señora y al Padre encañonados con las pistolas. El Padre se puso a rezar el rosario. Uno le preguntó ¿Por qué rezas?

Rezo por el bien de todos, respondió.

Otro le preguntó cuántos años tenía. Al responder que tenía 32, comentaron: Treinta y dos víctimas.

Acabado el registro, viendo que no cabían en el coche, uno dijo: Atémosle detrás del coche, a lo que se opusieron los otros, ofreciéndose uno a ir a pie. Entonces marcharon a San Guim. A la altura del Hostal de la Panadella se detuvieron a comer los milicianos. Mientras el detenido saltó del coche apoyándose la cabeza con la mano, como si estuviera mareado y vomitaba. Al salir los del Comité, uno le dijo: ¿Qué, no se encuentra bien? Otro comentó: se ve que no se encuentra bien ¡Pronto se le pasará!.

Llegados a San Guim fue llevado al local del Comité y fue sometido a un breve interrogatorio sobre su persona. En sus respuestas no daba gritos como los otros detenidos. El P. Prats les pidió que le pusieran a disposición del Comité de La Selva del Campo. ¿Tienes dineros? le preguntaron, porque antes de ir al pueblo los has de entregar todos. Respondió:

Los tengo escondidos en cal Viñalets.

Y volvieron a cal Viñalets en busca de aquellos dineros que le habían dejado sus parientes y los distribuidos por le comunidad a causa de la dispersión. Los dueños de la masía la vieron triste, pero más animoso que decaído. Adiós les dijo de despedida y volvieron a San Guim y del local del Comité lo llevaron a la iglesia habilitada para cárcel.

Serían las 6 o 7 de la tarde cuando le sacaron. Se dice que le engañaron diciéndole que le llevaban a La Selva del Campo. No se encontraba bien y le dijeron:

Sube al coche que eso  ya te pasará pronto.

Fue llevado a un campo próximo debajo de Montmaneu. Aquí se les juntó Pedro Morera Companys, del Comité local. Este fue testigo presencial y relata que a unos dos kilómetros en la dirección a Igualada pararon el coche. Él les dijo: ¿Qué hacéis? El de su lado le contestó: Llevamos un pájaro.

Los milicianos le dijeron: Salta, que ya estamos en La Selva, que era su pueblo, pero en realidad estaba en un paraje de la Panadella, carretera de Santa Coloma. Lo bajaron, lo sacaron  de la carretera y  lo fusilaron. Después lo quemaron. El Morera, al verlo, se desmayó. Eran las 10 de la noche del 15 de agosto de 1936.

Luego los asesinos lo celebraron con una buena borrachera.

Los restos del P. Prats, pocos, fueron recogidos en el mes de julio de 1939 en el lugar del martirio.

[1] Aranda de Duero, 24 de septiembre de 1929, carta a sus padres.

[2] Marsella, 20 de agosto de 1932, carta al P. Joaquín Bestué.

[3] Pastor Redondo, J., Recuerdos de nuestros mártires de Cervera, p. 11, APC 4 2 1102. «Quiso el Superior P. Federico Codina saber lo que había de personal en su abultado trabajo. Los expertos de Barcelona le dijeron: todo es ya conocido … por las publicaciones de Durán y Bas (1823-1907) catedrático de Derecho Romano (1850), Mercantil (1862), Ministro de Justicia».