Juan María Alsina Ferrer

Ferrer Jose

Nació el 5 de octubre 1874 en Seva (Barcelona)

Profesó el 8 de diciembre de 1900

Sacerdote el 22 de diciembre de 1907

Fusilado el 16 de septiembre de 1936 en Castellvell del Vilar (Barcelona)

 

El P. Juan Alsina Ferrer nació en Seva, provincia de Barcelona y diócesis de Vich el día 5de septiembre de 1874 en el seno de una familia numerosa de nueve hermanos más los padres D. José Alsina, bracero, y Dª. Rosa Ferrer. Fue bautizado al día siguiente en la iglesia parroquial de Santa María de Seva.

Ingresó en la Congregación el 3 de octubre de 1899 en Cervera con 26 años, directamente desde la masía y sin haber realizado estudios particulares. El 7 de diciembre de ese año tomó el hábito e inició el año de noviciado, de modo que al final del mismo profesó el 8 de diciembre del año siguiente. Su maestro fue el P. Crispiniano García.

Los estudios de filosofía y de teología dogmática los realizó en la misma casa de  la ex Universidad de Cervera con gran esfuerzo, comprensible, pues tenía gran talento práctico pero no especulativo. Por ello solía decir: Prueba más la teología de san Isidro que la de santo Tomás. En el verano de 1906 se trasladó a Alagón para cursar la teología moral.

Recibió la primera tonsura el 2 de noviembre de 1902 de manos del Exc.mo Juan Benlloch, Administrador apostólico de Solsona. El 17 de julio de 1904, en la misma Cervera, recibió las cuatro órdenes menores de manos del Exc.mo Armengol (Pedro) Coll, Vicario apostólico de Fernando Póo. Este mismo Obispo le confirió el subdiaconado el 28 de abril de 1907 en Alagón. El diaconado y el presbiterado se los confirió el Exc.mo Juan Soldevila, Arzobispo de Zaragoza,  en la ciudad e Zaragoza el 21 y 22 de diciembre de 1907 respectivamente.

En el verano de 1908 pasó a Aranda de Duero para hacer el año de preparación al ministerio.

Su primer destino fue Cervera, como ministro, para lo cual tenía cualidades. En 1911 pasó a Olesa de Montserrat y de aquí a la casa de Gracia, en Barcelona, en 1920, de donde al año siguiente salió para recalar de nuevo en Cervera.

Aquí tuvo algunos problemas con la autoridad por cuestiones de indisciplina, como el vicio de fumar por la noche (vicio que llevó al entrar con 26 años), tomar medicinas sin permiso o usar esencias, jabones o polvos olorosos. Además le reprochaban sus modales un poco rústicos. Por estos motivos dicho superior pensaba que no debía salir a la vida pública. Llegó un nuevo Superior en 1926 y en sus informes al gobierno provincial sostenía que el P. Alsina no rendía lo que cabía esperarse de su robusta salud.

El P. Alsina tenía unción para ser buen predicador y cuando iba cerca de su familia en Lérida hacía estación para  saludarla. Dedicó esfuerzos e ingenio para recoger limosnas para el templo votivo internacional de Roma con la distribución de medallas, escapularios, rosarios y otros objetos a su alcance. Para ello escribía al P. Felipe Maroto, procurador general en Roma.

Era predicador popular sencillo y claro, pero tenía cierta tardanza entre la idea y las palabras, que no le venían a flor de labios. Su lengua era el catalán y rara vez predicaba en castellano pues se le hacía difícil. «Le animaba el P. Provincial Mariano Fernández…  Entonces y muchos años después todo se hacía en lo que se llamaba la lengua española, pues estudiantes y Hermanos vivían una vocación universal siempre a disposición de los superiores mayores desde los tiempos primeros»[1].

Era aficionado a la literatura oriental y a la liturgia. Por ello fue profesor de Rúbricas en las conferencias de los Padres. Algunos que le conocieron afirman que si hubiera tenido estudios hubiera sido un fenómeno en Liturgia, pues tenía un gusto exquisito sobre la materia y talento litúrgico. Recibió varios premios por composiciones literarias, firmadas con el seudónimo Alanis.

 

Cualidades. Su maestro del noviciado apuntaba que tenía una salud robustísima, buen talento, aunque sin explotar, y era dócil, virtuoso y piadoso. Los informes posteriores, por ej. de 1930, le cualificaban como indiscreto, flojo en la observancia y mañoso para cosas materiales. Deficientes condiciones para el trabajo. Un informe posterior mejoraba un poco en todos los aspectos.

Era hombre de mucha fe. Tenía la fe robusta de los agricultores, que contrarrestaba sus defectos.

Muy devoto y propagandista del santo rosario. Sencillo y condescendiente.

 

Salida de Cervera

El P. Alsina, al igual que la mayor parte de la comunidad de Cervera, salió de la ex Universidad el día 21 de julio de 1936 por la tarde en dirección a Solsona, pero al ser parados en Torá, fue a hospedarse a San Ramón. Al día siguiente, junto con los PP. Leache y Martija, y los Estudiantes Perich y Font Not y un grupo de niños postulantes se dirigieron a Castell de Santa María.

El día 24 de julio se presentaron unos miembros del Comité de Cervera y se llevaron a los niños. Los misioneros se quedaron sin saber qué hacer. Al día siguiente, el amo de la casa donde se  habían refugiado recibió aviso del Comité de San Guim de que sabían que los tenía escondidos y le amenazaron. Ante esto los misioneros decidieron marcharse. Poco antes llegó el H. Guiu del Mas Claret, huyendo, y les informó de la persecución que allí sufrían. Entonces decidieron marchar cada uno por su lado.

 

Detención y encarcelamiento

Los PP. Leache y Martija, navarros, pretendieron pasar el frente y llegar a Navarra. Los Estudiantes se fueron a Cervera para tomar el tren a Manresa para llegar a sus pueblos. El P. Alsina subió al tren en San Guim en dirección a Manresa. En el registro policial en el tren, a los Estudiantes les pidieron dos veces la documentación, que no tenían, o sea iban indocumentados, y fueron detenidos. Entonces se encontraron con el P. Alsina, también detenido en el tren, que viajaba en otro departamento sin tener conocimiento ellos. La desgracia volvió a juntarlos. El policía del tren los entregó  al Comité de Estación, el cual los llevó al Casino, donde estaba el Comité Central, y allí pasaron una noche, o media, pues a las cuatro de la mañana, después de un breve juicio en que el presidente les aconsejó que fueran a la prisión, fueron conducidos a ella. El P. Alsina, cuando fue detenido, llevaba una maleta con medallas y rosarios y las herramientas para hacerlos. Se lo quitaron todo al entrar en la cárcel.

De esta manera el día 27 de julio de 1936 ya se encontraron en la cárcel de Manresa el P. Alsina y los Estudiantes Perich y Font Not[2].

En la cárcel les colocaron en el piso inferior en una sala que servía para todos y para todo. Con los presos del piso superior se veían en los ratos de recreación que les permitían. El ambiente de la cárcel parecía tranquilo en medio de circunstancias adversas porque los presos estaban resignados a morir. Según los testigos, el P. Alsina no tenía miedo a la muerte.

Los misioneros descubrieron su identidad y su procedencia de Cervera. El P. Alsina hacía de cocinero para sus dos compañeros, pero también compartían la comida de los otros presos llevada por sus familiares. Pero sobre todo hacía apostolado. El P. Alsina llevaba un Crucifijo que los demás veían. Los misioneros seguían con los rezos comunitarios que les era posible.

Al segundo día de su estancia, los presos del piso inferior rezaban el rosario casi todos los días, dirigido por el P. Alsina. El mismo Padre daba una especie de charlas sobre la religión de manera informal, o sea no eran verdaderas conferencias, principalmente en conversaciones con los otros presos. Estos lo recuerdan como hombre muy fervoroso.

Los presos se trataban entre sí como compañeros de penas, consolándose mutuamente si era posible, pues aumentaba el miedo cuando se enteraban que a otros presos les habían matado. No siempre se enteraban cuando los sacaban de la cárcel y menos aún su destino. Así ocurrió con el P. Alsina.

Se desconoce el día, o la noche, en que le sacaron de la cárcel y le fusilaron. Un testigo que salió de la cárcel el día 22 de septiembre afirma que el P. Alsina continuó dentro. La fecha de fusilamiento tendría que ser posterior, por fuerza. Pero otros testigos como el enterrador, José María Arrieta, y el secretario del Juzgado Comarcal y alguacil del ayuntamiento de Castellvell del Vilar, Agustín Gost, ofrecen datos que permiten llegar a una determinación. El Acta de Defunción certifica que «falleció entre el kilómetro cuatro y cinco de la carretera provincial de Esparraguera a Manresa la noche del día dieciséis del actual septiembre (no pone la hora)… a consecuencia de herida producida por arma de fuego según resulta de inspección facultativa».

El Sr. Agustín Gost declara que a mediados de septiembre de 1936 se recibió en el ayuntamiento una llamada telefónica procedente del Barrio de Borés, hacia las once de la noche efectuada por individuos del Comité, que controlaban aquel barrio. El aviso decía que en la carretera de la Font del Bosch,  que va desde dicho barrio a Rellinás y Tarrasa, había tres cadáveres que se debían recoger y llevar al cementerio.

Al día siguiente por la mañana se dio aviso al empleado de honras fúnebres, el enterrador, Sr José María Arrieta, procurando un vehículo y personal para llevarlos al cementerio. Los del Comité tenían la llave del cementerio y fueron para abrir. Recogieron los cadáveres a la primera hora de la mañana y en los alrededores del cementerio encontraron otros tres más.

Entre los tres primeros estaba el cadáver del P. Alsina, cuyo reconocimiento se hizo antes del enterramiento. Fue posible dicho reconocimiento porque se le encontró una carta dirigida a él, donde estaba escrito su apellido. También se le encontraron otros objetos, como se hacía con los cadáveres que encontraban para que pudieran ser identificados por los familiares. Entre los objetos que le encontraron al cadáver del P. Alsina se ennumeran una petaca de hoja de lata llena de cigarrillos, dos librillos de papel de fumar marca Jean, un encendedor… una cajita de hoja de lata que contiene piedras de encendedor. Se ve que el vicio de fumar lo conservó hasta el fin. Esto debió ser providencial para el reconocimiento del cadáver. También le encontraron en un bolsillo un canutillo con agujas e hilo (costumbres de algunos frailes en la época), unos céntimos de plata, un pañuelo blanco con unas iniciales. También comprobaron que la ropa interior estaba marcada con unos números.

El cadáver presentaba herida de bala en el corazón y en un pulso, señal de que había sido fusilado. También le habían dado un terrible golpe en la cabeza, tan fuerte que le abrió el cráneo de tal manera que se le veían los sesos.

El cadáver fue enterrado estirado en tierra en el cementerio de dicho pueblo.

[1] Pastor Redondo, J., Recuerdos de nuestros mártires de Cervera, p. 5. APC 4 2 1102.

[2] Salió de la cárcel el 15 de agosto de ese año porque tenía unos parientes de izquierdas. No regresó a la Congregación después de la Revolución.