José Loncán Campodarve

Nació el 18 de abril de 1915 en Azlor (Huesca)

Profesó el 15 de agosto de 1931

Fusilado el 18 de octubre de 1936 en Cervera (Lérida)

 

El Estudiante José Loncán nació en el pequeño pueblo de Azlor, de la provincia de Huesca,  el día 18 de abril de 1915 en el seno de una familia numerosa, formada por sus padres, D. José Loncán, albañil de profesión, y Dª. Maria Campodarve, y cinco hermanos más.

Fue bautizado solemnemente en la parroquia de Santa María de las Victorias de Azlor, diócesis de Lérida, el día  21 de abril de 1915. En la misma parroquia recibió el sacramento de la confirmación.

De niño fue monaguillo asiduo y puntual. Decía su made: Cuando oía tocar a Misa salía corriendo de casa, pues el que primero llegaba se ponía la sotana. En este ambiente le propuso ser religioso y aceptó inmediatamente.

A los once años, en el verano de 1926, fue al postulantado de Barbastro, donde comenzó los estudios de Humanidades, y los concluyó en Cervera, a donde se desplazó en 1927.

Con sus compañeros viajó a Vich el 29 de julio de 1930 para hacer el noviciado. Después de los ejercicios espirituales tomó el hábito el 14 de agosto de ese mismo año y comenzó el año de prueba bajo la dirección del P. Ramón Ribera. Durante la segunda parte del noviciado hubo cambios transcendentes como la proclamación de la República en España, elecciones a cortes constituyentes y el cambio de clima social con la quema de iglesias y conventos. Este nuevo ambiente antirreligioso creó desasosiego e inquietud en la familia de José, que le escribió de una carta, a la cual respondió el día 11 de junio de 1931, que no tenía miedo[1], que amaba su vocación más que todo y que estaba dispuesto al martirio:

«En esta ciudad de Vich la gente es muy buena gracias a Dios, pero hay alguno, aunque pocos, que parece tienen gusto especial en quitar la paz y tranquilidad de los conventos quemándolos y haciendo salir de ellos a sus pacíficos moradores. Yo no sé que ven en un pobre fraile para que quieran matarle. Contra esos malos y perseguidores de los frailes hubimos de prevenirnos. Así que aquel día que se quemaron tantos conventos en España estábamos preparados para salir de casa y correr por los montes.

Que amaba su vocación por encima de todo y que estaba dispuesto al martirio: «No les parezca que por esto tenga ganas de ir a Azlor pues prefiero estar corriendo por estos montes perseguido por los males y si es la voluntad de Dios que me maten, prefiero todo esto que no ir a Azlor pues estando allí no tengo tanta seguridad de volver a ser fraile otra vez. Tengo muchas ganas de ser fraile y misionero y convertir muchas almas para Jesús.

          …..

Prono si Dios quiere profesaré, a ser que hagan salir, o matar antes a todos los frailes. A todo estoy dispuesto hasta a morir mártir pero, se lo digo, sería un gran disgusto para mí el no poder profesar a causa de las leyes perversas del gobierno y no me gustaría nada tener que ir a Azlor pues tendría que repetir otra el año de Noviciado».

Acabado el año de noviciado profesó el 15 de agosto de 1931. El día 26 de dicho mes se trasladó con 16 compañeros a Solsona. El viaje lo hicieron vestidos de paisano.

En Solsona hizo los estudios de filosofía y el primero de teología. El 26 de agosto de 1935 llegó a Cervera para continuar con la teología.

Cualidades. Los primeros informes no eran muy favorables, pero en 1935 eran un poco mejores. Se le reconocían buenas cualidades intelectuales, muy estudioso más dado a la ciencia que la virtud, de carácter un poco retraído y algo criticón. Otro informe posterior decía que se permitía libertades de expresión y que trata de someter el propio juicio, cosa que necesita.

Martirio

El día 21 de julio de 1936 por la tarde salió de Cervera con la mayor parte de la comunidad con rumbo a Solsona y tuvieron que hacer noche en San Ramón. Al día siguiente, por motivos de salud, fue llevado junto con Evaristo Bueria, al hospital de Cervera, donde ya había refugiados unos cuantos misioneros, casi todos enfermos y ancianos imposibilitados. José Loncán tuvo una erisipela que le llevó al borde del sepulcro y le proporcionó muchos dolores que soportó con paciencia y gran edificación de quienes le cuidaban. En el hospital convivió con los otros misioneros allí recluidos en dos salas y aislados del mundo y dedicados a la oración y a la preparación para el martirio.

El día 17 de octubre de 1936 a la intempestiva hora de las 11,30 de la noche se presentaron Juan Solé, Enrique Ruana y otros acompañantes y se llevaron en un camión a José Loncán y a los otros 10 y los fusilaron en el cementerio de Cervera mientras gritaban ¡Viva Cristo Rey!

[1] Ver cap. Persecución religiosa.