Francisco Canals Pascual

Canals, Francesc

Nació el 1 de diciembre de 1891 en San Andrés de la Barca (Barcelona)

Profesó el 21 de noviembre de 1918

Fusilado el 18 de octubre de 1936 en Cervera (Lérida)

 

En el pueblo de San Andrés de la Barca, provincia de Barcelona, nació el H. Francisco Canals el día 1 de diciembre de 1891, hijo de D. Rosendo Canals, labrador, y Dª Rosa Pascual, que tuvieron otros cuatro hijos varones más, de los cuales Luis también fue religioso claretiano[1].

Fue bautizado solemnemente el 6 de diciembre de ese año en la parroquia de San Andrés y fue confirmado el 18 de noviembre de 1894 por el Exc.mo Jaime Catalá, Obispo de Barcelona, durante la visita pastoral a la mencionada parroquia.

A los once años, con autorización de sus padres, presentó solicitud al Gobernador Civil de Barcelona para ocupar la vacante de meritorio de escribiente de las oficinas de dicho gobierno.

A la edad de 25 años ingresó en el postulantado de Hermanos Coadjutores en Cervera el día 20 de noviembre de 1916. En la primera semana escribió dos veces a sus padres para comunicarles su alegría por estar allí, con las posibilidades de santificación tan grandes. Estuvo todo un año de postulante como preparación al noviciado. Durante este tiempo estuvo empleado en varios oficios propios de su categoría.

Las cartas que escribía a su familia estaban llenas de unción espiritual. En la carta del día 1 de julio de 1917 decía:

«No son para explicar los muchos y preciosísimos medios que tenemos para inducirnos a abrazar la virtud única cosa amable en este mundo ya que es la imagen de Dios como dice un santo. Pues participamos de mayores gracias espirituales en cualquiera de los días ordinarios que antes tenía en los días de fiesta.

No os extrañéis de que solamente os hable de cosas dedicadas al espíritu pues voy viendo por la misericordia del Señor que es perdido todo lo que no va dirigido a este fin».

Tomó el hábito e inició el noviciado en la misma casa de Cervera el 20 de noviembre de 1917. Sobre ello escribía el día 21 de diciembre a sus padres:

«Por fin padres y hermanos os participo que el día 20 próximo pasado vestía la sotana, soy ya novicio y cada día doy muchas gracias a Dios por haberme traído aquí. Por nada del mundo cambiaría mi suerte».

Al final del año de prueba emitió la profesión el 21 de noviembre de 1918.

Según el maestro de novicios el H. Francisco era cachazudo, humilde, mortificado y propenso a ilusiones o visiones. Después descubrió que tenía buen talento, pero no le gustaba porque era amante del silencio y soledad. Muy devoto y mortificado, humilde y obediente.

En sus cartas escritas durante el noviciado hacía continua promoción de vocaciones entre sus parientes.

Después de la profesión continuó en Cervera ocupándose en los oficios propios, principalmente de enfermero, albañil y hortelano. En las cartas a sus padres no hace mención de estas ocupaciones materiales pues para él lo principal es cumplir la voluntad de Dios «por  el trabajo poco y nada pesado» (29 de mayo de 1919). En la siguiente carta del 2 de julio repite el mismo concepto: «No hay mejor cosa ni en esta ni en la otra vida que cumplir la divina voluntad».

Él manifestaba grandes ansias de santidad en la vida ordinaria. Así lo escribía a sus padres el 29 de junio de 1920: «… cumplir su voluntad portándome como perfecto religioso; por esto no quiero pensar más que en agradar a Dios y hacerme santo. Sí, amar a Dios, agradar a Dios y esperarlo todo de Dios, es la felicidad de esta vida, y al mismo tiempo es la vía recta que nos conducirá a la gloria eterna».

En los informes de 1929 se la califica como «santo» Hermano Coadjutor, que los del año siguiente lo desglosaba como «de conducta ejemplar, hombre de toda  confianza». En los años sucesivos se mantienen elogios semejantes. Grandes aptitudes para el trabajo. El cargo de enfermero lo ejercia con extrema amabilidad y corazón de madre. Era un hombre muy sencillo y obediente.

Coincidieron los tres hermanos en Cervera.

En el otoño de 1923 fue destinado a la casa de Gracia, Barcelona, pero a primeros de 1926 de nuevo fue mandado a Cervera. Cuando en 1925 murió su hermano Luis en Cervera, no se encontraba presente.

Rezaba siempre en voz alta, incluso cuando estaba trabajando. Sus devociones favoritas eran el Santo Rosario y el Via Crucis.

 

Martirio

El H. Canals era el enfermero de la comunidad de Cervera cuando esta fue expulsada del edificio de la ex Universidad el día 21 de julio de 1936 por eso fue llevado con los enfermos al hospital de la población. A los misioneros los colocaron en dos salas contiguas del piso superior donde hacía n vida claustral, se parados del resto de los mortales, dedicándose a la oración y preparación para morir.

Tuvo ocasiones para dejar el hospital y ponerse a salvo, pero prefirió permanecer allí para ayudar a sus compañeros imposibilitados por la enfermedad. Él era el enfermero y no tuvo corazón para abandonar a sus enfermos precisamente cuando más necesitaban sus cuidados. Uno de los días en que más arreciaba el peligro le dijo a la Hna Lourdes Masferrer con toda naturalidad:

Yo podría salvarme, porque soy el único sano, pero no quiero dejar a estos pobres enfermos[2].

Su estancia en el hospital concluyó en la noche del 17 de octubre de 1936 a las 11,30 cuando se presentó el grupo de asesinos capitaneado por Juan Solé y Enrique Ruana, el terror de la comarca, y se llevó en un camión al H. Francisco Canals y a los otros 10 misioneros y los fusilaron en el cementerio de Cervera mientras gritaban ¡Viva Cristo Rey!

[1] Nació el 18 de mayo de1900; profesó 8 de diciembre de 1920; murió en Cervra el 14 de junio de 1925.

[2] Quibus, J., o.c., p. 184.