Félix Barrio Barrio

Barrio Barrio,Félix

Nació el 8 de marzo de 1883 en Villafranca Montes de Oca (Burgos)

Profesó el 19 de marzo de 1899

Fusilado el 14 de octubre de 1936 en Torrelavega (Santander)

 

El H. Félix Barrio nació el 8 de marzo de 1883 en Villafranca Montes de Oca (Burgos), en pleno camino de Santiago. Fue bautizado el 13 de ese mes en la parroquia de Santiago Apóstol de dicha villa. En la misma parroquia fue confirmado en el mes de junio de 1889  por el Exc.mo Manuel Gómez-Salazar, Obispo de Burgos, durante la visita pastoral.

Sus padres fueron D. Santiago Barrio, labrador, y Dª. Florencia Barrio. Tuvieron nueve hijos, ocupando el quinto lugar el H. Félix.

Ingresó en el colegio claretiano de Santo Domingo de la Calzada el día 13 de junio de 1895, a los once años de edad. A la semana siguiente fue llevado a Cervera, a donde  llegó a las cuatro de la mañana. Escribió a sus padres contando sus primeras impresiones en una casa tan grande, donde se perdía, y su contento. Allí hizo el postulantado de Hermano coadjutor con gran provecho intelectual y aprendió el oficio de sastre, con cierta facilidad, pues llamó la atención su inteligencia para su edad. En 1898 inició el noviciado bajo la dirección del P. Crispiniano García y profesó perpetuamente el 19 de marzo de 1899. A la profesión asistieron sus padres.

Al año siguiente ya fue destinado a Santo Domingo de la Calzada, comunidad formada por 242 individuos, incluido el Gobierno General. En esta comunidad le dieron el oficio de hortelano, que  le  hacía estar muy contento. Pero tuvo algunos problemas de salud y los superiores le encargaron de la sastrería.

Desde 1911 tuvo algunos destinos breves en Segovia, Calahorra, Baltar (La Coruña) y más duradero en Valmaseda, en los que desempeñó diversos oficios, pues en esta época estuvo débil de salud. Finalmente, desde 1928 permaneció en Castro Urdiales hasta el final de sus días.

En todas las cartas que escribe a su familia promueve la vocación religiosa, se muestra apostólico recordando los deberes cristianos y haciendo propaganda de la buena revista El Iris de paz.

 

Cualidades y virtudes

Los que convivieron con él afirman que era sencillo, humilde y obediente a los superiores. Vivió muy desligado de la familia, pues nunca volvió a su pueblo natal desde que ingresó en la Congregación, ni siquiera cuando sus padres celebraron las bodas de oro matrimoniales a pesar de la insistencia del P. Superior para que hiciera el viaje[1].

Su vida religiosa era ejemplarísima, de modo que algunos le calificaban de santo Hermano Coadjutor. Destacaba su laboriosidad asidua, su espíritu de pobreza y dedicación al ejercicio de la caridad en su cargos de cocinero, sastre, enfermero y portero, y su piedad y devoción al Santísimo Sacramento y a la Virgen María, particularmente por medio del rezo del Santo Rosario. También soportó con gran paciencia sus enfermedades. El Hermano tenía asma y nunca se le oyó quejarse.

 

Dispersión de la comunidad, refugio y martirio

El día 20 de julio de 1936 se tuvo un pequeño capítulo local para afrontar la situación creada por la presencia de los revolucionarios, tal como se ha dicho, y el P. Superior permitió que los miembros de la comunidad se buscaran refugio. Algunos se quedaron en el colegio, entre los que estaba el H. Barrio. En aquel ambiente tan hostil, lleno de rojos, el H. Barrio demostró su piedad mariana, sobre todo con el rezo del Santo Rosario incluso en la presencia de aquellos.

El 18 de agosto el H. Barrio se unió a los PP. Gelada y Carrascal refugiados en la casa del hortelano del asilo. Allí hacían vida de comunidad, observando el reglamento con sus horarios, rezos y silencio como si estuvieran en la propia residencia.    Cuando llegó al asilo sólo tenía lo puesto y el calzado era viejo y muy deteriorado, tanto que la M. Superiora le dio unas botas (zapatillas) negras de fuelle de paño de una monja.

Llamaba la atención su comportamiento, su modestia, su silencio, su sumisión y su frecuente aceptación de la voluntad de Dios. Las Hermanas recuerdan que cuando le daban noticias poco tranquilizadoras, el H. Barrio solía responder:

 

Hágase la voluntad de Dios.

El día 13 de octubre de 1936 hacia las once de la mañana fue apresado junto con los PP. Gelada y Carrascal. Al ser detenido no pronunció una sola palabra. Siguió la misma suerte que los citados Padres, tal como se ha expuesto anteriormente.

La ropa que llevaba el H. Barrio estaba marcada con H. N. 9, que junto con dichas botas permitieron la identificación del cadáver porque estaba tan mutilado que no acertaban a reconocerlo.

[1] Torres, I., o.c., p. 186.